¿ Pero como…

… puedo utilizar la telefonía IP en un entorno doméstico? ¿ y en una Empresa ? ¿Tiene una utilidad práctica?

Analicémoslo:

Imaginemos a alguien que vive con más gente en una casa y esa persona desea tener su número de teléfono propio, diferente al número fijo principal.

En dicha casa contamos ya con una conexión de banda ancha, por lo que crear nuestro propio softphone sería tan sencillo como ir a un proveedor de telefonía IP, comprar uno de sus planes más económicos (por ejemplo, un número regional y una línea –entrada y salida-), y comenzar a llamar, ¿Qué haría de teléfono? En principio podemos usar nuestro propio ordenador (siempre que tengamos auriculares y micrófono), de forma que lo transformaríamos en un softphone (recordemos que también requeriríamos de un software específico).

La otra opción es comprar un teléfono IP al uso, más directo y sencillo, el proveedor de telefonía IP ya nos da una cuenta SIP, por lo que no tendremos que preocuparnos prácticamente por nada. Bien, nuestro personaje ya tiene un cliente SIP y un terminal IP que hará de teléfono, de forma que puede realizar llamadas sin ningún tipo de problemas con su propio número de teléfono.

A partir de ahí las posibilidades son ilimitadas: desde llevarme mi softphone a cualquier parte y llamar muy barato en cualquier parte del mundo donde tenga conexión a Internte hasta configurar el  software instalado para imponer horarios de uso, contestadores automáticos que envían los mensajes a nuestro e-mail, etcétera.

El caso doméstico está muy bien, pero dada la versatilidad de la telefonía IP es quizá el caso menos llamativo, e incluso el menos usado. Veremos el verdadero potencial de estas redes en empresas.

Si queremos que nuestra empresa entre de lleno en la telefonía IP la mejor manera es renovar el parque telefónico por completo, eliminando las conexiones terrestres de toda la vida y pasando únicamente a la telefonía IP, esto supone desinstalar cualquier vestigio de telefonía analógica (como líneas RDSI o RTB), crear una centralita, adquirir teléfonos IP (es la forma más fácil y fiable), y contratar tantas líneas de entrada y salida como necesitemos.

Aparte, contar con los números geográficos que siempre hemos tenido en la empresa o incluso solicitar nuevos números geográficos si fuera necesario, ayudará a que nuestros clientes puedan llamarnos como lo han hecho siempre.

Entre las ventajas que podemos encontrar, que son muchas, es que es posible atender llamadas en cualquier parte del mundo simplemente con llevarnos nuestro softphone, además de redirigirlas a cualquier otro terminal, establecer horarios y personalizar hasta la opción más anodina, también podemos crear tantas extensiones como queramos y redirigir allí las llamadas: así que si un día estamos enfermos siempre podemos seguir trabajando en casa.

El último caso con el que nos podemos encontrar es el de una empresa que no quiera deshacerse de su red de telefonía terrestre y, al mismo tiempo, desee entrar en el terreno de la telefonía IP. En este caso, imaginemos que nuestra empresa cuenta con una red RDSI completa (con varias extensiones) y la queremos acoplar a una red de telefonía IP.

Para ello, tendremos que contar con un ATA o Gateway, de manera que la línea terrestre pasará a IP y, por ende, a una centralita. Una vez hecho esto, y contratado el servicio, las entradas se realizarían por IP, y las salida por IP o bien por terrestre ( podemos dejar una RDSI de Backup ), la ventaja principal de este sistema es que contamos con dos sistemas para sostener las llamadas, de forma que si fallara uno por el motivo que fuese podríamos contar con el otro como alternativa viable.

Además, ya contamos con una estructura montada, de manera que el gasto económico debería ser inferior, es un sistema híbrido que puede ser de gran utilidad a la hora de iniciarse en este mundo tan complejo y, si la cosa va bien, siempre podemos hacer el paso completo a telefonía digital.